Savoy Ballroom

El Savoy Ballroom fue un gran salón para la música swing y el baile social situado en el número 596 de la Avenida Lenox, entre las calles 140 y 141 en el barrio de Harlem de Manhattan, Nueva York. El Savoy no fue el único lugar dedicado al baile de Harlem, pero pronto se convirtió en “El mejor Salón de baile del mundo”.

Fue inaugurado el 12 de Marzo de 1926, y permaneció abierto hasta Octubre de 1958, fecha de su clausura. El Savoy fue algo más que un salón de baile, tal y como Bárbara Englebrecht escribe en su artículo ‘Swingin’ at the Savoy’, era “un edificio, un lugar geográfico, un salón de baile y el alma de un barrio”.

Inauguración-Savoy-Ballroom
Cartel de inauguración del Savoy

 

Era propiedad del empresario blanco Jay Faggen y del hombre de negocios judío Moe Gale, aunque, en realidad,  fue gestionado por Charles Buchanon, un hombre de negocios afroamericano. Buchanon trató de gestionarlo para conseguir que fuese un “salón de baile de lujo para dar cabida a los muchos miles de bailarines que querían bailar en un ambiente de refinamiento y de buen gusto, y no en las pequeñas salas abarrotadas o en las discotecas cargadas de humo”.

El Savoy tomó como ejemplo The Roseland Ballroom, una sala situada en el centro de Manhattan, propiedad de Louis Brecker. The Roseland era un club de swing muy ostentoso dirigido a bailarines de raza blanca. Gracias al aumento de popularidad del swing y a encontrarse en una comunidad por aquel entonces al alza, el Savoy abrió en un momento perfecto, permitiendo el acceso a la comunidad afroamericana (hasta entonces vetada en la gran mayoría de locales) y disfrutando del gran aumento de bailarines talentosos y apasionados dentro de esa comunidad, en un local especialmente creado para ello.

Plano-Savoy
Plano del Savoy

El Savoy era un edificio de dos pisos que comprendía todo un bloque. La pista de baile, que era de más de 900 metros cuadrados de tamaño (aproximadamente 60 metros de largo por 15 metros de ancho) estaba en el segundo piso. Podía albergar hasta 4.000 personas. El interior estaba pintado de color rosa y las paredes estaban llenas de espejos, y contaba con una espectacular pista de madera con focos de colores. En 1926, el Savoy tenía un amplio hall de entrada que estaba presidido por una enorme lámpara de araña de cristal y una escalera de mármol. Tal y como comenta Leon James en ‘Jazz Dance’: “Mi primera impresión fue que había entrado en otro mundo. Ya había estado en otros salones de baile antes, pero esto era diferente – mucho más grande, con más glamour y mucha más clase. “

Savoy-Lindy-Hoppers
Savoy Lindy Hoppers at Cat’s corner

El Savoy fue el único salón de baile con presencia constante de una élite especializada de los mejores Lindy Hoppers, que eran conocidos como los ‘Savoy Lindy Hoppers’. Tanto es así que, a partir de los primeros años 30, aparecen los ‘Whitey’s Lindy Hoppers’, un grupo de bailarines que fueron profesionales y realizaron producciones en Broadway y Hollywood. Este grupo recibe ese nombre por su agente Herbert White. ‘Whitey’ resultó ser un agente con bastante éxito, y en 1937, la película de los hermanos Marx ‘Un día en las carreras’ contó con su grupo de bailarines. Herbert White empezó como guardia de seguridad en el Savoy y fue ascendido a jefe de planta a principio de los años 30. Entonces se encargó de reclutar y entrenar a los Lindy Hoppers más jóvenes y con mayor talento. Su apodo Whitey venía por la raya de pelo blanco que tenía en el centro de la cabeza. Para él era imprescindible que los Lindy Hoppers de su compañía tuvieran ritmo y mucho swing, y pronto consigió que fueran conocidos por todo el país.

A diferencia de muchos otros salones de baile como el Cotton Club, el Savoy siempre tuvo una política de no discriminación. Normalmente, la clientela era un 85% negra y un 15% blanca, aunque a veces incluso se llegaba a un 50/50. La leyenda del Lindy Hop Frankie Manning señaló que los clientes sólo eran juzgados por sus habilidades de baile y no por el color de su piel: “Una noche, alguien se acercó y dijo: ‘¡Oye, Clark Gable acaba de entrar en la casa!’ Alguien más dijo: “Oh, sí, ¿sabe bailar?” Lo único que querían saber cuando entrabas en el Savoy era si bailabas”.

No obstante, los bailarines más virtuosos se aislaban del resto de bailarines en la esquina noreste de la pista de baile, ahora conocida como la ‘Cat’s Corner’, aunque el término no se utilizaba en la época. Esta parte de la planta, conocida entonces como ‘The Corner’ daba al lado de la calle 141 y ahí mandaban los Lindy Hoppers profesionales. Sólo los Whitey’s Lindy Hoppers podían bailar y trabajar rutinas ahí . La competitividad era muy grande en ‘La Esquina’ y cada Hopper esperaba su momento ‘showtime’ de la noche. Los bailarines creaban un circulo alrededor de la banda a modo de batalla de baile y “… sólo los mejores Lindy Hopppers se metían en la jam, para tratar de eliminar uno al otro “. En la parte de la calle 140 era todo lo contrario, la esquina suave era la zona popular, con gran afluencia de parejas bailando socialmente, y un ambiente mucho más relajado.

Muchos bailes como el Lindy Hop (que lleva el nombre de Charles Lindbergh y se originó en el año 1927) se desarrollaron y se hicieron famosos allí. Entre los más conocidos se encuentran The Charleston Flying, Jive, Snakehips, Rhumboogie, y las variaciones de la Shimmy, Mambo, y muchos más. El Savoy fue apodado apropiadamente, ‘The home of happy feet’ (la casa de los pies felices), aunque también era conocido entre los clientes habituales como ‘la pista’, en alusión al atletismo, por la forma alargada de la pista de baile. Se estima que el salón de baile generó $ 250,000 en ganancias anuales en sus años de apogeo de finales de los años 20 a los años 40. Cada año, el salón de baile era visitado por cerca de 700.000 personas, y como consecuencia de esto, la pista de baile de madera tuvo que ser reemplazada completamente en al menos 4 ocasiones. El precio de la entrada normal era de 30 a 85 centavos de dólar por persona, dependiendo de la hora. 30 centavos era el precio base, pero después de las 18h la cuota subía a 60 centavos, y luego a 85 centavos después de las 20h. El Savoy contaba con un personal de unos 90 empleados permanentes, entre los que se encontraban músicos, camareros, cajeros, jefes de planta, porteros y asistentes administrativos. El salón de baile tenía dos escenarios de música  consecutivos (side-by-side), uno más grande para una banda principal y otro más pequeño para la banda secundaria o para bandas invitadas. La música era continua ya que la banda secundaria estaba siempre en posición y lista para coger el testigo cuando la principal había completado su pase. Los porteros, que habían trabajado previamente como boxeadores, jugadores de baloncesto o similar, llevaban trajes de etiqueta y llegaban a ganar 100$/noche. La pista estaba discretamente observada por una fuerza de seguridad de cuatro hombres a la vez dirigida por Jack La Rue, y a ningún hombre se le permitía la entrada sin chaqueta y corbata. Ésta fue una de las medidas que llevaron al éxito al Savoy. En un momento en el cual la integración racial no se encontraba extendida, el poder disfrutar de un ambiente seguro hizo que todo el mundo tanto en Manhattan, como en Nueva Jersey e, incluso en Connecticut quisieran ir a dicha sala. Muchos hablan del Savoy como el uno de los primeros lugares racialmente integrados de Norteamérica. Además del personal de seguridad, el Savoy contaba con las “mujeres más bellas de Harlem”, las azafatas del Savoy, contratadas para bailar y enseñar los últimos pasos a cambio de boletos de 25 centavos. Las azafatas del Roseland Ballroom también empezaron a visitar el Savoy en su noche libre, esto inspiró a Buchanon a crear Monday-Ladies-Free Nights. Tras el éxito de esta iniciativa se crearon otros eventos especiales durante la semana, incluyendo el sorteo de un coche nuevo cada sábado, y las batallas de bandas, que normalmente se realizaban los domingos. Todo esto aumento la afluencia de bailarines y ayudo a que noche tras noche el Savoy se llenara de bailarines.

Más de 250 bandas tocaron en el Savoy. Chick Webb fue el líder de la banda de la casa más conocida en el Savoy durante mediados de la década de 1930. Una adolescente Ella Fitzgerald, recién llegada de ganar un show de talentos en el Teatro Apolo en 1934, se convirtió en su cantante. Floating World Pictures recientemente hizo un documental llamado “The Savoy king” sobre Webb, Ella, y el salón de baile.

Chick Webb-Count Basie
Cutting Contest: Chick  Webb vs. Count Basie

Otras importantes bandas que tocaron frecuentemente en el Savoy son Al Cooper, Erskine Hawkins, Lucky Millinder (con Wynonie Harris en la voz), Buddy Johnson, y Cootie Williams. El Savoy también fue famoso por la “Batalla de las Bandas” o “Cutting Contest”, que comenzó cuando la orquesta de Benny Goodman desafió a Chick Webb en 1937. Webb y su banda fueron declarados los ganadores del concurso. En 1938, Webb fue desafiado una vez más por la Count Basie Band. Webb fue declarado oficialmente ganador de nuevo aunque hubo una falta de consenso sobre quién ganó realmente esa noche.

El salón de baile fue cerrado, por primera vez, en Abril de 1943 como resultado de una operación de antivicio presentada por el departamento de policía y el ejercito. Su licencia fue renovada a mediados de octubre del mismo año. El salón de baile cerró definitivamente en Julio de 1958. A pesar de los esfuerzos realizados por el presidente del condado Hulan Jack y por otros para mantener el edificio, el Savoy y el cercano Cotton Club fueron demolidos para la construcción del complejo de viviendas, Bethune Towers / Delano Village. El salón de baile fue subastado por 25.000$ a un “proyecto de vivienda de ingresos medios”. El alcalde fue el objetivo de las protestas de los miembros enfurecidos de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color. Count Basie dijo en el periódico: “con el fin del Savoy Ballroom, una parte del espectáculo se ha ido. Me siento de la misma manera como lo hice cuando alguien me dio la noticia de que Bill (Bojangles) Robinson estaba muerto”.

El 26 de Mayo de 2002, Frankie Manning y Norma Miller, los miembros supervivientes de Whitey’s Lindy Hoppers, descubrieron una placa conmemorativa para el Savoy Ballroom en Lenox Avenue entre las calles 140 y 141. La tradición del swing ha resurgido en la actualidad y los pocos bailarines que sobreviven desde la época del Savoy todavía bailan cuando pueden y enseñan el espíritu que se vivió en aquellos días en la mejor sala de baile del mundo. Como dice Norma Miller en su libro de memorias ‘Swingin’ at the Savoy’: “A pesar de que Harlem lo creó, el Lindy Hop es de todos”.

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